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100% fútbol

Este libro de cuentos de Natalia Schapiro fue publicado en 2018 por Del Naranjo en su colección Sub 20, con ilustraciones de Carlos Bulzomi y la edición de Norma Huidobro.

Como el título lo anticipa, son cuentos de fútbol. Tres cuentos de fútbol y de niños, que retratan con exactitud lingüística y preocupación poética lo que el fútbol significa para los niños (especialmente los varones) en tanto medio y herramienta de socialización, de armado de narrativas propias, de construcción de la personalidad incluso: si para los adultos el fútbol no es solo “patear una pelota”, mucho menos lo es cuando uno es niño, etapa en la que el fútbol, al menos aquí en este país (pero imagino que en muchos otros como el nuestro) ocupa, si no el 100%, una parte importante de lo que se es y lo que se hace.


En todo el libro está muy bien cuidado el verosímil de la acción y de las palabras: los niños protagonistas suenan como niños de entre ocho y doce años, piensan como ellos, se leen cercanos y creíbles. El primer cuento, “Darlo vuelta”, relata cómo un chico es llevado a la plaza por su madre (ya no son tiempos de que vayan solos, como en mis épocas) y entra a jugar un picado con unos chicos desconocidos: el partido ya está empezado y van perdiendo, por lo que su principal objetivo (tras conocer, por su aspecto y su forma de jugar, a sus compañeros y rivales) es intentar dar vuelta el resultado, y esa tarea ciclópea puede ser, durante lo que dura el partido, un objetivo de vida breve pero de gran intensidad.


El segundo cuento, muy divertido, se titula “Rescate”; tiene la particularidad de que está narrado (en forma canyengue y sanguínea) en primera persona por una pelota, que va comentando y evaluando a los jugadores que la patean y que sufre cuando uno de ellos “la cuelga” de la rama de un árbol, lo que genera un complejo operativo de rescate.


El último cuento, “Falta”, se centra en cómo el fútbol puede ser motivo de peleas y reencuentros: dos cursos del mismo año en un colegio se distancian luego de un partido (en el cual Luis, del curso B, le hizo al narrador una tremenda, pero no sancionada, falta). Pero un día falta Lucas, el amigo del narrador que trae siempre la pelota, y la falta de pelota hace olvidar aquella otra falta y acerca lo suficiente a los dos grupos como para olvidar rencores y reunirse en un intenso partido nuevo.


Buenísimos cuentos futboleros, 100% recomendados.

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