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Fábrica de escalofríos

Este original y bello libro de Horacio Cavallo, con ilustraciones de Tati Babini, fue publicado en 2020 por Libros Silvestres, en su colección Una cosa maravillosa.

Siguiendo el modelo del famoso Cent mille milliards de poèmes de Raymond Queneau, origen del grupo Oulipo, este libro nos presenta versos cortados en tiras, de forma que pueden pasarse versos en lugar de páginas y armar con ellos diferentes poemas, con el agregado de que cada verso tiene, en su reverso, una ilustración, de modo que podemos formar, a la vez que infinidad de poemas del lado derecho, infinidad de páginas ilustradas a su izquierda (tantas posibles como poemas).

Todos los poemas que se forman son de ocho versos alejandrinos, organizados en dos cuartetos de rima consonante (ABBA CDDC), y cada poema del gran poeta uruguayo Horacio Cavallo (de quien ya comenté aquí la genial novela en sonetos Los dorados diminutos), cuenta una historia de terror en la que un personaje aparente y engañosamente amable termina extendiendo sobre el lector una terrible (y a veces divertida) amenaza siniestra.


Solo por dar un ejemplo que acabo de armar al azar:


Voy a contarles algo que he descubierto ayer:

Una sirena horrenda con la cara mohosa

Ha dormido en los parques de Londres neblinosa

Se comerá los sueños que soñaste ayer.

Busca verte en un frasco, inmóvil y encogido

Y darte una corona de mocos recubierta

Cuando crezcan zapallos con ojos en tu huerta

Va a cambiarte tu nombre, y también tu apellido.


Así que este libro, así de livianito como se ve, puede brindar a los lectores una experiencia de terror interminable, pues harían falta para leer todos los posibles poemas (si no se repitiera ninguno y se los leyeran todos), según mis cálculos (leyendo los poemas más bien rapidito, con unos segundos de margen para cambiar las tiras y dedicándole ocho horas diarias durante 300 días al año)... no menos de quince años. Quien haga esto quedará oficialmente con el cerebro muy dañado, pues la acumulación poética, como ya predice el mismo libro en uno de sus versos posibles, “morderá tu memoria hasta volverla olvido”.


Pero sin llegar a esos extremos, es muy divertido y sorprendente dejar que el azar vaya formando, con el mecanismo de esta fábrica poética, una historia de terror y fantasía y disfrutar de un par de poemas cada tanto, en este libro que se renueva infinitamente.

Bueno, no, infinitamente no: solo son 10 millones de poemas, como nos advierte la tapa del libro.


(Aunque, pidiendo perdón de antemano por ser tan nerd, les aviso que es un error, que se quedaron cortos (o fueron humildes) con los cálculos, pues el libro contiene un total de diez a la octava potencia de posibles poemas, lo que equivale a cien millones, 100.000.000.

Y también hay un error similar en la contratapa, donde está traducido erróneamente el título del libro de Queneau como Cien mil millones de poemas (“cien mil millones” = 10 a la 11 = 100.000.000.000), cuando una traducción correcta debería ser Cien mil millardos de poemas o Cien billones de poemas [“cien mil millardos” = 10 a la 14 = 100.000.000.000.000, mil veces más poemas que en la traducción previa]. Fin de la digresión nerd que a nadie le importa.)


Sea como sea, es una enormidad, y el libro que contiene esta encantadora y terrorífica caja de Pandora es una belleza en sí mismo, cuidadosamente editado, y va directo al estante de los libros lindos. Recomendado.

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