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La maestra


Hoy les norreseño sobre La maestra, novela de Victoria Bayona en Ediciones SM (Colección el Barco de Vapor, serie naranja, con ilustraciones de Juan Chavetta, edición de Ce Repetti y Mariela Schorr). Una novela merecidamente multipremiada: fue mención especial del jurado en el premio Barco del año pasado (junto con “La media izquierda del campeón”, de Guillermo Tangelson) y luego seleccionada y recomendada por la prestigiosa fundación Cuatrogatos.

Cuatro palabras tiene la primera oración del libro: “La maestra es rara.” Ese planteo, tan suscinto como sugerente, es el pie para ir desmadejando una situación a la vez divertida e inquietante: la nueva maestra suplente es joven, linda, simpática, buena, amorosa, con rulitos perfectos, con ojos verdes-marrones... todos están fascinados con ella. Menos Francisco. A él le parece rara. No sabe por qué, pero está dispuesto a descubrirlo.

Este planteo me recuerda uno de mis capítulos favoritos de South Park (una serie (mal) animada), en el que también hay una nueva maestra suplente que encanta a todos, pero que tiene algo “raro” también (es lesbiana) y los chicos de tercer grado, para acercarse a ella, empiezan a preguntar a diversos adultos qué deben hacer para convertirse en lesbianos (“mi abuelo es lesbiano”, asegura por ejemplo Cartman, “así que eso me hace ¼ lesbiano, tengo ventaja”). Ok, no es una referencia muy políticamente correcta, pero aquí van otras: el planteo, como la misma autora explicó, remite en cierta forma a “Las brujas” (mi libro favorito del gran Roald Dahl) y a la serie ochentosa “V, invasión extraterrestre”, donde los invasores parecían (pero no eran) gente de lo más normal.

Porque el que busca encuentra, y Francisco descubre (estoy esforzándome por no spoilear, no es fácil, no sé cómo hacen los bloggers booktubers), en una forma muy drástica y definitiva, que al final no estaba loco, que la maestra sí era rara nomás, y que realmente lo vigilaba cuando él pensaba que lo estaba vigilando... Y a Francisco le empiezan a pasar cosas de las cuales no pueden salvarlo ni su madre ni sus madrinas (que viven todas en su casa, un hogar con padre ausente pero con seis co-madres).

La novela tiene peligros, aventuras, momentos de suspenso y terror, de ciencia y ficción, de acción y de un ritmo incesante. Y además, está re bien escrita.

Así que si van por la feria del libro, busquen a La maestra. Pero no la de L.S. Hilton (un reciente best-seller yanqui que le copió el título a Vicky), sino la de V. Bayona, la que desde la tapa (que es buenísima) te mira con esos hermosos y atemorizantes ojos verde-amarronados.


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