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El año del corredor solitario


Esta novela de Diego Muzzio fue publicada en marzo de este año (2017) por Ediciones SM, en la colección Gran Angular, con edición Cintia Roberts, que además de amiga mía es una gran editora.

El libro cuenta la historia de Martín, un alumno de quinto año del secundario, y Esteban, que llega como “el nuevo” del colegio y rápidamente se convierte en “el bicho raro”, el outsider problemático al que “ya echaron de varios colegios” y, más importante, en amigo de Martín.

Gracias a Esteban, Martín conoce el inquietante y a la vez fascinante abismo de la literatura: descubre que leer ciertos libros te pueden cambiar la vida, que escribir ciertas historias puede ser una puerta a una existencia diferente y, quizás, mejor o al menos no tan predecible.

Martín está enamorado de Delfina, tiene una hermana (Mercedes), tiene padres, profesores buenos, malos, imprescindibles (como Brunetti, el de historia); pero todos esos personajes quedan en segundo plano ante el deslumbramiento que produce (en Martín y en todos los demás) Esteban, que a fuerza de rebeldía siempre parece a punto de desbarrancar, de dar un paso demasiado lejos, de perderse de todo, de todos y de él mismo.

Esteban lee poesía en francés y novelas clásicas del mil ochocientos, escribe (un escribir “en serio”, una búsqueda literaria más allá de la poesía romántica y los relatos de sueños adolescentes); y además le gusta correr, correr a la deriva por las calles de la ciudad, no para llegar a ningún lado sino porque descubrió (como sabemos los que corremos) que correr puede ser una puerta sin paredes, una forma de viajar entre dos puntos contenidos dentro de uno mismo.

Y en un momento, Esteban irá aún más allá y comenzará a correr por otras ciudades, por lugares lejanos, sin rumbo fijo, sin plazos ni planes determinados, muy lejos de Rosario, con la intención de hallar algo, la clave secreta de un enigma inefable, mientras Martín, a lo lejos en el lugar de siempre, intenta traerlo de regreso o al menos lo espera, durante un largo año a quien todavía nadie le puso nombre.

Y no digo más para no espoilear, claro.

El libro participa de un motivo literario muy importante, que probablemente tenga ya nombre pero no lo aprendí o no lo recuerdo, así que lo bautizaré como el motivo del adlátere: un narrador que cuenta, poniéndose a sí mismo en un segundo plano, la historia de aquel que está a su lado pero es diferente, de esa persona admirada y a la vez temida que se adentra por los caminos de la genialidad y, a la vez, por los senderos de la locura, sin que el narrador-cronista-amigo-confidente-testigo pueda hacer otra que pedirle (inútilmente) cordura, pero a la vez esperando que siga avanzando, que logre lo que busca, que se convierta definitivamente en el genio que parece poder llegar a ser, en alguien capaz de cambiar el mundo entero en forma drástica. Hay muchos textos armados con esa estructura; me vienen a la mente, por ejemplo, El extraño caso del Dr. Jekyll y el señor Hyde de R. L. Stevenson (donde conocemos la historia de Jekill a través del pasmado Utterson, y el genio-loco se aplica a la medicina), “El perseguidor” de Julio Cortázar (donde el genio-loco es un músico de jazz), Acerca de Roderer de Guillermo Martínez (donde el genio-loco es un filósofo) … Pero hay varios más, seguramente ustedes podrán aportar mentalmente más títulos a la lista.

En El año del corredor solitario, el adlátere (Martín) registra esa búsqueda, por momentos desesperada, del genio-loco-adolescente Esteban por llegar a ser escritor, en una carrera llena de peligros y que uno, como lector y adulto, le desaconsejaría a cada página.

La novela me encantó, te mantiene siempre en vilo y y no te suelta, y está, como todos los libros de Diego, súper bien escrita, con esa cualidad (que ya mencioné al comentar Las esferas invisibles, hace un tiempo) de tersura en la prosa, de fluir de las palabras que al menos a mí me deja la sensación de estar leyendo un clásico, una novela de Stevenson, de Conrad, de Dickens, un libro que uno podrá leer y releer sabiendo que cada lectura le dejará más para disfrutar, más para descubrir.

Y termino acá: muy recomendada novela, corran a conseguirla.


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