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“365” y otros cuentos de David Mibashan

Hasta ahora siempre comenté por aquí libros impresos, pero en este caso hablaré de un sitio web de textos literarios, el de David Mibashan: https://mibashan.com.ar/ , un amigo a quien encontré dando vueltas en Plaza Irlanda y que tiempo después conocí como escritor. En el sitio hay más de treinta textos, en su mayoría cuentos, que pueden leerse en forma totalmente libre, gratuita y bilingüe (en castellano e inglés). Además de los cuentos, en el sitio pueden leerse capítulos de las novelas en las cuales está trabajando David actualmente, Trapo de otro piso y Reflector.


Los cuentos de David están organizados según su pertenencia al libro Still... life (publicado en Canadá años atrás; el título es un juego de palabras entre “naturaleza muerta”, “vida quieta” y “aún, la vida”, que el autor decidió traducir Todavida) o a la “Nueva cosecha” de su narrativa (me gusta la idea de los cuentos como cultivos que entran en sazón y son cosechados).



Estos cuentos, a menudo breves (algunos son microficciones en toda regla), navegan por influencias de Cortázar, de Alice Munro, de Kafka a veces (no en la particularidad de la prosa, sino en una mirada desconsolada ante el sinsentido de la realidad vista en su conjunto casi como una estructura, como una burocracia (laboral, familiar, romántica, existencial) que rodea y ahoga al narrador). Son cuentos algo melancólicos, muchas veces fantásticos (en el sentido en que evidencian que la realidad del mundo no es tan lineal ni unívoca como creemos) y frecuentemente reflexivos, aunque sin llegar a resultar tediosos. En ellos suele aparecer la temática de las migraciones, vivir en un país muy diferente de ese donde nacimos, con otras costumbres y otro idioma, lo que ya de por sí hace tambalear la fe en la firmeza de lo que llamamos realidad.


Si bien hay muchos cuentos que me gustan, de Still... life mis favoritos (esto es puramente subjetivo, por supuesto) son “Halifax” y “Balances”; de la nueva cosecha me gustan “Aeropuerto” (una reflexión sobre esperar a alguien que llega desde el aire), “Coincidencias” (sobre un sueño y un puñetazo, este texto me recordó a un cuento de Joyce Carol Oates titulado “Hi! Howya Doin!” en el que un runner saluda a toda la gente que se va cruzando hasta que el narrador le pega un tiro), “Vías de desarrollo” (sobre un conductor de subterráneos y sus profundos secretos), “Marcelo” (un cuento largo y opresivo sobre un secuestro por los milicos en el 76, contado en primera persona) y el que menciono en el título del posteo, “365”, en el que un argentino migrante en la helada Canadá (y me encanta cómo David arma, con muy pocas palabras, un clima melancólico de quieta blancura) siente curiosidad por quién atenderá el local del Seven Eleven en la Nochebuena, y eso lo llevará (al narrador, pero también al lector) a una sorprendente y desoladora revelación:


“365”


En fin: no dejen de visitar el sitio y leer estos cuentos, que valen la pena.

Recomendado.

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