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El retrato de Verónica G.

Esta novela breve de Andrea Ferrari fue publicada en 2020 por Loqueleo, con la dirección editorial de María Fernanda Maquieira y la edición de Lucía Aguirre y Laura Junowicz. La ilustración de tapa es de Magda Castria.

Ya desde el título notamos que esta novela dialoga con otra, El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. No es una reversión del clásico, sin embargo, sino una historia hermanada aunque con identidad propia.


Verónica Gris es una jovencita muy hermosa. Lo saben sus amigas (Lucía, que es la narradora de la novela, Carola, Irene) y lo sabe todo aquel que la ve. Ella decide cambiarse el apellido (que no le gusta, no le gusta lo gris) por un nombre artístico que es una sola letra: Verónica G. Ella aprovecha su belleza, que le da infinidad de pequeñas y grandes ventajas frente a las personas que no son lindas, desoyendo la prédica de Carola, que es feminista, habla con lenguaje inclusivo y la alerta sobre el peligro de rendirse ante la exigencia imposible de belleza que la sociedad les impone. Verónica comienza una carrera como modelo y le toman una fotografía para una campaña publicitaria.


La fotografía, en la que Verónica se ve más bella que nunca, empapela toda la ciudad, todo el país, y catapulta por sí sola a la fama a Verónica G., que se distancia poco a poco de sus amigas, que se ven interpeladas por el movimiento #NiUnaMenos y por un nuevo lema de hermandad femenina: #FuckBeauty, o #AlaMierdaconlaBelleza. Pero Verónica, en cambio, obsesionada con mantenerse igual a su famosa fotografía, se anota para someterse a una intervención quirúrgica experimental que está obteniendo increíbles resultados en todo el mundo, y que consigue (promete) mantener exactamente igual la cara de una persona... para siempre. Sin que se muestren en ella los signos del paso del tiempo.


A través de la voz de Lucía, vamos conociendo el recorrido de Verónica, cuyo destino se va atando cada vez más a esa fotografía que la define y a la vez la encierra, con su mandato imposible de belleza perdurable.


A diferencia del libro de Wilde, esta de Ferrari no es una novela fantástica, pero como la autora dijo (ayer la escuché en una entrevista sobre su libro), hay guiños hacia lo fantástico, para el lector que los busque. Porque al igual que Dorian Gray, Vero Gris “es capaz de verderle el alma al Diablo” por mantener su belleza, y ese cuasi pacto diabólico no declarado la terminará llevando, previsible pero inevitablemente, a la desgracia.


[Es muy bueno cómo la foto de Vero G. funciona, a nivel simbólico, como el retrato de Dorian Gray, pero está invertido su funcionamiento: en el libro de Wilde es el retrato el que va cambiando y envejeciendo y su dueño se mantiene bello, mientras que en esta novela la foto hace lo que hacen siempre las fotos: se mantiene igual, mientras que la persona retratada es la que envejece y se ve deteriorada en su aspecto (es lo que nos pasa a las personas, por supuesto, pero Verónica lo ve como una tragedia). Pero la foto actúa, como punto de obsesión y juicio, igual que aquel retrato gótico y macabro de Dorian, y es fácil asignarle, mientras uno va leyendo, un poder sobrenatural, a su empecinado permanecer idéntico y múltiple.]


En fin: una novela que se lee de un tirón, genialmente escrita como todo lo que escribe Andrea Ferrari, que interpela igualmente a mujeres y varones, y que deja mucho para pensar sobre la sociedad en la que estamos y sobre nosotros mismos, incluso aquellos que no somos taaaaan lindos.


Recomendada.

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