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La caja de besos

Comienzo hoy una pequeña serie de comentarios de libros con un solo autor. Aunque por lo general la gente tiende a no darse cuenta, la mayor parte de los libros de lo que se da en llamar LIJ (literatura infantil y juvenil) tienen al menos dos: quien escribió el texto y quien hizo las ilustraciones (incluso cuando hay una sola, la de tapa).


(Hay que considerar, como me señaló mi amigo Germán Machado, que las ilustraciones no siempre y no solo son dibujos, también son ilustraciones las fotografías, los collages, las pinturas, los gráficos y cualquier imagen intervenida.)


Hay algunos libros, sin embargo, que tiene un solo nombre en el renglón de la autoría, y son llamados “de autor integral”. Los autores integrales no son de bajas calorías o con alto contenido de fibra (no necesariamente), sino aquellos que hicieron las imágenes del libro y también escribieron el texto.


Por lo general (en un 99% de los casos, diría), les autores integrales son, original y principalmente, ilustradores que se animan a escribir textos (por lo general cuentos breves o poemas) para acompañar sus imágenes. Los casos opuestos, de escritores que se animan a ilustrar, son poquísimos y curiosos (el más famoso es, por lejos, Antoine de Saint Exupéry, el autor integral de El principito, con su icónico príncipe rubio con capote azul y sus inolvidables imágenes de baobabs tragaplanetas y boas con empacho).


¿Por qué los autores integrales son casi siempre ilustradores que escriben y no escritores que ilustran? La respuesta es sencilla: porque escribir es muchísimo más fácil que ilustrar.

(Imagino que para algunos puede ser una frase polémica, la que acabo de enunciar, pero bueno, refútenme si tienen ganas; no quiero decir que cualquiera podría escribir La divina comedia, Momo, La peste o Matilda, sino que escribir un libro razonablemente bien está al alcance de casi cualquier ser humano [lector] que le ponga onda y le dedique un poco de tiempo y ganas, mientras que para la mayoría de la humanidad, ilustrar a un buen nivel requeriría años y años de aprendizaje, o directamente nacer de nuevo [para mí, por ejemplo]).


Hay también, sin embargo, algunos pocos autores y autoras que, además de ilustrar maravillosamente, escriben como los dioses: la vida es así de injusta. Son esos que si uno tiene que presentarlos, no puede decir que son ilustradores sin decir además (o en primer lugar) que son escritores o poetas; en la Argentina tenemos a algunos/as notables (obviamente no daré nombres, no quisiera olvidar a alguno y que se enojen conmigo; pero sepan que los sé).


Tras el largo y quizás innecesario preámbulo, voy con la primera norreseña de esta serie, La caja de besos (Edelvives, 2021), primer libro integral de María José de Tellería, publicado en la colección Ala Delta, con la dirección literaria de Natalia Méndez.


En este hermoso libro-álbum (lo es aunque no tenga un gran formato), Majo nos cuenta una historia sencilla pero exquisita: en un pueblo con río y golondrinas, la protagonista recibe de regalo una caja con ochenta besos. Sin embargo, hay un problema con el envío. Algo no está bien, y ella sale a buscar a quienes le trajeron la caja (los marinos del barco, los empleados del correo, quien condujo el camión, quien lo recibió en el puerto) para reclamarles y averiguar quién es responsable del problema... Hacia el final, ella no tendrá más remedio que llegar hasta el remitente, la persona que le envió la caja, y reclamarle en persona que arregle las cuentas.


Las imágenes son preciosas, en técnica mixta (lápices, crayones, collage, planos acuarelados), con tonos azules preponderantes y toques de rojo, amarillo y verde. Especial mención merece el mapa de la primera doble página (cómo me gustan los libros con mapa), que detalla todos los lugares de ese pueblo envuelto como anillo por el río Atolondrado y en el cual uno puede, si presta atención, trazar todo el recorrido de la protagonista mientras busca completar su caja.


En fin: un gran libro, de esos que se releen una y otra vez, descubriendo en cada lectura un nuevo detalle y un nuevo gusto. Recomendado.

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