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Antimanual


Continuando con la miniserie de textos sí de no ficción, les comento hoy sobre Antimanual, de Paula Galdeano y Melina Pogorelsky, publicado por Paidós este año (2018), con edición de Rosa Rottemberg y diseño de Adriana Llano.

Paula es docente, autora y editora de innumerables obras didácticas y manuales escolares; Melina, también docente, es una afamada autora de literatura infantil y juvenil y coordinadora de talleres de escritura para niños. Las autoras pusieron aquí toda su experiencia en libros de texto para presentarnos algo que… no es un libro de texto.

Pero lo parece: la mímesis del libro de texto se pone en juego a cada momento y en cada detalle del libro, desde los cabezales al costado de cada página (que son hilarantes, tipo “Cálculo mental con muchomodelismo”, “tardanza calculada”, “Filosofía abrumante” o (mi favorito) “Nada”) hasta las secciones de capítulo (“Cómo es este libro”, lectura de apertura de capítulo, autoevaluación al final, las diferentes áreas (Matemática, Lengua, Ciencias), personajitos dibujados que dan consejos, lectura de imágenes, plaquetas de actividades, glosario, efemérides y antología literaria en el cierre del libro, recortables… Todo en función de NO enseñar ninguna materia, no explicar ningún tema y, concienzudamente, evitar toda posible utilidad del libro como un texto escolar tradicional.

Las autoras van incluso más lejos, y en la tapa del libro anuncian, como subtítulo, que este es “Un libro que no enseña nada”. El subtítulo es, sin embargo, engañoso: que no se enseñen las propiedades del rombo o el análisis sintáctico o la comprobación de lectura de un texto descriptivo no significa que no se enseñe nada, o más bien, que uno no pueda aprender muchas cosas, si tiene ganas, de esta obra desopilante, llena de humor y creatividad, que no sirve para estudiar ningún tema pero que en cada página pone al lector (niño o adulto) ante la decisión de cumplir o no las absurdas y divertidas consignas, de comparar el texto con el de los manuales “de verdad”, de pensar lateral o multilateralmente, de reír sin parar o de sorprenderse o de permitirse imaginar infinitamente nuevas maravillas.

Como una caja de Pandora, las páginas van abriendo universos de posibilidades, llenos de un humor descontracturado e incesantemente imaginativo.

Es inevitable, al navegar por las páginas del Antimanual (en cualquier orden, por supuesto: no hay que seguir aquí un orden fijo preestablecido) sorprenderse riendo a carcajadas ante las increíbles preguntas que pueden hacerse a partir de un cuadrilátero (mal trazado), o ante un cuento tradicional (“Los tres chanchitos”) escrito con tantas y tan detalladas aclaraciones que solo queda espacio para contar la historia de los primeros dos porcinos.

Las ilustraciones de Kabe Solas son geniales: impactantes, alegres y por completo adecuadas al desenfado y humor que dominan la obra.

¿Podría un libro como este ser utilizado como lo que propone combatir, es decir, como un manual? Claro que sí. Yo conozco docentes que harían maravillas, con este libro en un aula. ¿Será utilizado así por muchos docentes en sus cursos? Muy probablemente no, porque implicaría justificarse infinitamente ante padres, directivos y supervisores, y quizá nuestro universo no está todavía preparado para que los antimanuales suplanten a los manuales a secas. Pero mientras tanto, cualquier lector puede, con este libro de Paula y Melina, darle un vistazo al futuro y reírse y pasarla bomba mientras se sorprende ante una inesperada ocurrencia al dar vuelta cada página.

Recomendado.


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