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Pequeñas teorías sobre el comportamiento animal


Esta joyita fue publicada en 2015 por editorial La Bohemia, con dirección editorial de Valeria Sorín y Laura Demidovich.

La edición es preciosa, es de esos libros bellos que uno disfruta de tener en las manos para hojear y deshojear. La tapa, con muy pocos elementos, reproduce la de un cuaderno, con su etiqueta y con un enigmático “2” en el pie, misterio que en las palabras preliminares se explica con misterios más grandes aún: un misterioso autor, llamado El Naturalista, quien “vivió viajando para observar la naturaleza del comportamiento animal” y que legó tres cuadernos, de los cuales el número 1 “no ha sido encontrado”, con notas sobre la novedosa e inspiradora ciencia de la etología animal.

Y al dar vuelta la página y comenzar el viaje, nos vamos encontrando con frases breves, aforismos, microcuentos (como quieran llamarlos) manuscritos sobre diversos animales y su sorprendente, gracioso, tierno o admirable comportamiento, acompañados por bellos dibujos de Josefina Wolf, a lápiz en blanco y negro (recordemos que es un cuaderno, el libro).

Los textos de Andrés Sobico (varios de ellos aparecieron en su blog, andresobico.blogspot.com) son geniales, y los citaría todos si eso no se considerara espoileo feroz. Cito apenas un par, par y medio:

“La perversa gacela salta la distancia justa que mantiene ilusionado al guepardo.”

“El burro finalmente alcanzó su zanahoria. No era tan rica.”

“El conejo tiene muy mala suerte. Trae buena suerte una pata de conejo.”

“Aparentemente, cada hormiga sabría la importancia que tiene en su complejo hormiguero: ninguna.”

Y así vamos avanzando por este divertido y siempre sorprendente recorrido por imágenes y palabras sobre diferentes animales (sin dejar afuera a dragones o dinosaurios), que continúa incluso en el colofón y que mantiene, junto con una irreverencia total, un gran respeto por la ciencia y sus estudios.

Un hermoso libro que vale la pena anotarse para conseguir, guardar y tener siempre uno extra a mano para regalar y quedar como un rey león o una abeja reina.

¡Recomendado!


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