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Las Indias


Este hermoso libro, publicado por Comunicarte en agosto de 2018, consiste en un largo poema de Juan Lima, en el que versiona (a la manera en que solo lo puede hacer la poesía) el Diario de a bordo de Cristóbal Colón, en particular aquel en el que relata el primero de sus viajes a las Indias. Fue editado como parte de la colección Especiales, dirigida por Karina Fraccaroli.

No sé cómo se le ocurrió a Juan Lima (suponiendo que se le ocurrió a él, claro) renarrar poéticamente ese diario de a bordo, pero ya esa decisión es en sí un hallazgo. Porque la llegada de los españoles a América no fue un “descubrimiento” de algo que estaba perdido, ni un “encuentro de dos mundos”, frase que intenta poner en igualdad de condiciones una relación que fue, desde muy pronto, una campaña de conquista, eliminación y saqueo por parte de los europeos.

Pero si algo hubo de encuentro entre dos mundos y de descubrimiento, eso puede hallarse en el relato de Cristóbal Colón: allí están la incertidumbre y los peligros del viaje, la increíble suerte de llegar adonde se creía (pero no se sabía) que podía llegarse, la maravillada descripción de ese lugar de ensueño que fue, en la mente de aquel marino, una representación muy cercana del jardín del Edén.

Y esa maravillada mirada ante un mundo nuevo que se descubre ante nuestros ojos, en palabras parecidas pero también, por lo lejanas, resonantes de novedad en nuestros oídos (porque Juan trajo, del Diario de Colón, frases y sonidos en cuidada selección), en un ritmo medieval y cautivante, es lo que el autor nos presenta en su largo poema (dividido en partes sin título, solo separadas por el dar vuelta la hoja).

Podría, para que entiendan de qué hablo, citar cualquiera de las páginas del libro. Elijo una, casi al tuntún:

Y di noticia

de muchos árboles fermosos

muy disformes de los nuestros

y de ellos muchos

que tenían los ramos

de tantas maneras

y todo en un pie

un ramito

de una manera

y otro de otra

tan dispar

como el día y la noche

tal

su

diversidad

y más grande era el verde

que su sombra

Y es muy significativo, respecto de lo que les decía del "encuentro de dos mundos", que los últimos versos del poema (enfrentados a una imagen totalmente negra) se refieran a la gente, a los indios de las Indias, aquellos que pronto verán su hermoso y "nuevo" mundo, así como sus vidas, destruido:

toda gente mansa

muy sin mal

ni guerra

El libro es largo y delgado, con formato vertical. Cada parte del poema está en las páginas de la derecha; en las páginas de la izquierda, las ilustraciones de Christian Montenegro, que utilizando únicamente rojo, negro y blanco (desde la impactante tapa con solo una cruz negra sobre fondo rojo y con las letras del título en blanco), con una sencillez borrosa que nos recuerda también los códices renacentistas, a veces dividiendo en cuadros la imagen (como la hermosa ilustración de los peces, que muestra más de 50 especies diferentes, cada una en su “cajita” individual, cuasi como historieta), utilizando la línea, la forma geométrica y el símbolo como material visual para acompañar al poema sin repetirlo ni comentarlo, sino renarrando en la imagen a partir de él.

Un gran trabajo de Montenegro, que logra, junto con Lima (el diseño del libro les pertenece a ambos), un hermoso libro, infrecuente, no especialmente para niños (aunque también para niños, por supuesto, incluso ya ganó premios importantes en el rubro “infantil”), bello de leer y que te deja muy pensando, mientras la lengua va repitiendo, como a su aire, ese ritmo de verso corto y perfumado de cosas que uno ya nunca antes (de nuevo) reconocía.

Recomendado.


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