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Gris


Hoy norreseño este libro álbum de Silvi Hei, publicado por Gerbera en 2017 en su colección Hilos Dorados, con la dirección editorial de Fabiana Nolla Portillo, el diseño de Florencia Tossi y la coordinación de José Sanabria.

Silvi Hei ya apareció mencionada en este blogcillo como autora de las melancólicas y sugerentes ilustraciones de la novela Detrás de los cristales, de Ángeles Durini (SM, 2018).

Aquí, en este libro del que es autora integral, Silvi nos presenta todo un mundo, bello, gris pero no monótono, melancólico pero intenso, sombrío pero atrayente, lleno de posibilidades y detalles. Una ciudad gris que, al igual que el pueblo de aquel entrañable libro de Beatrice Doumerc y Ayax Barnes, no quiere ser gris.

Lo gris iguala, lo igual confunde. En la primera parte del libro se presentan lugares, objetos y personajes (todos los personajes del libro, aunque humanizados, son animalitos diferentes) que, aunque a primera vista pueden parecer iguales, presentan pequeñas pero sustanciales diferencias, que el ojo del lector va identificando aun sin proponérselo.

En esa ciudad gris (dobles páginas preciosas, llenas de detalles, uno puede pasarse largos minutos recorriendo cada imagen y descubriendo sus pequeños secretos grises) hay (como en “El pueblo que no quería ser gris”) un ciudadano rebelde, en este caso, el señor Conejo (que ya en la tapa muestra en sus ropas el único elemento de color, anticipando su rebeldía.

El señor Conejo vive en un modesto departamento gris, pero pasa la mayor parte del tiempo en su terraza: y la terraza está repleta de flores multicolores.

Sin embargo, aun rodeado de color, Conejo vive preocupado e insomne, angustiado porque ese tesoro colorido que posee no sea compartido por sus vecinos (aquí lo gris no es impuesto por un tirano, como en Doumerc-Barnes, sino algo que está desde siempre, que simplemente es, inseparable de la ciudad y sus habitantes).

Entonces, decide buscar la forma de compartir sus flores con el resto de la comunidad.

Cuando lo logra, la ciudad poco a poco gana algunos colores y alegrías, aunque no por eso abandona su cualidad gris, una base de tonalidades quebradas y grisáceas que, ya lo intuíamos, no es puramente negativa, sino parte necesaria de su más íntima esencia.

En este libro, el texto es correcto y acompaña bien la historia, pero son las imágenes las que nos llevan y maravillan y cautivan y nos hacen volver a esas páginas, ávidos de gris, una y otra vez.

En fin: un bello y curioso libro álbum que vale la pena leer y disfrutar.

Recomendado.


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