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La saga de Frederica Potter

A esta saga de A.S. Byatt me la recomendó hace unos años mi amiga Ana Lucía Salgado, hasta ese momento nunca había oído hablar de esta autora, que fue muy poco traducida y resulta casi ignota en estas latitudes. Es, por cierto, una autora muy particular. Si tuviera que definirla, diría que escribe como Borges, si Borges hubiera nacido mujer, en Inglaterra, y hubiera escrito novelas: una gran densidad literaria, referencias para tirar al techo, simbolismos al infinito, personajes complejos y “fallados” que a veces definen su destino en un instante clave, y una construcción intelectual de la época y el lugar sobre el que está escribiendo como pocas veces leí en otros autores (en eso se parece más a Eco que a Borges).

Eso hace que esta autora y en especial esta saga (a no confundirla con la saga de otro Potter, mucho más LIJ y menos compleja) no sean para cualquiera. Lo digo honestamente, no para darme aires o creerme mejor que nadie: tanto la temática elegida (un recorrido por la existencia de un personaje, Frederica, que desarrolla su vida en una familia de profesores y en los círculos universitarios e intelectuales de Gran Bretaña entre 1953 y 1968), como la forma en que están escritos y armados los libros y su extensión hacen que además de in-LIJ, sean “in-” para cualquier lector o lectora que no se lleve bien con las novelas largas y complejas.


Ahora bien: si sos de esos lectores que disfrutan de un desafío, esta saga te encantaría. Aunque nunca los vi en castellano, wikipedia dice que todos los tomos de la saga fueron traducidos (el último tomo fue traducido primero, andá a saber por qué, y está en Emecé; los demás fueron publicados por Alfaguara). Los cuatro libros que forman la saga (se la suele llamar también “El cuarteto de Frederica”) son:


- La virgen en el jardín. Ambientada en el año de la coronación de la reina Isabel II (1953), conocemos a la familia Potter, en especial a Frederica, que está terminando el colegio secundario y en el marco de la representación de una obra teatral sobre la otra reina Isabel, la primera (la del siglo XVI).


- Naturaleza muerta (el título en inglés, Still Life, juega también con el significado “vida quieta”), ambientada a fines de la década de 1950, vemos los años universitarios y las aventuras amorosas e intelectuales de Frederica (que brilla por su inteligencia y ácido encanto) y de su hermana Stephanie, que deja la universidad para convertirse en madre y ama de casa.


- La torre de Babel. Describe el remolino multicolor y confuso que fueron los años sesenta en Inglaterra y que se condensan en dos juicios: el juicio por indecencia que le hacen a un autor por su libro utópico (titulado casi como el de Byatt) y, paralelamente, el que le entabla Frederica a su marido, el padre de su único hijo.


- La mujer que silba (no una súper exacta traducción de A Whistling Woman) cierra la saga, llegando a los últimos años de la década de 1960, con Frederica como conductora de un talk show televisivo, en el marco de los intentos de una revolución contracultural y la creación de una “nueva escuela”.


Muchos de quienes reseñaron esta saga se quejan de que la autora mete “demasiadas ideas” en los libros, que se pasa de rosca con los simbolismos y referencias y que hace un “mejunje”, un pastiche inabarcable. Hay muchas ideas, sí, pero creo que Byatt las maneja a la perfección, que puede hacer malabares con todos esos elementos sin que ninguno se le caiga al piso y, al menos a mí, me encantó esta saga y la recomiendo de corazón (con las reservas mencionadas).


Y si se enganchan y se vuelven fans, como bonus track lean Posesión, la novela más conocida de A.S. Byatt (con ella ganó el prestigioso premio Booker), que es una locura de buena, sobre un investigador de literatura inglesa que encuentra, en un libro perdido, una reveladora carta de Ash, un famoso poeta victoriano (aparecen montones de poemas y textos de y sobre Ash, de forma que me creí por completo que existía, hasta que lo busqué y comprobé que el poeta fue inventado por Byatt), y la posesión de ese secreto intelectual desata toda una compleja trama que se desarrolla en dos planos, en la actualidad y un siglo atrás. Hay una peli muy buena (pero ni cerca tan buena como el libro), de 2002, dirigida por LaBute, con Gwyneth Paltrow y gran elenco (hay que buscarla específicamente, porque si gugleás solo “Posesión” te saltan todas las pelis de exorcismo).


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