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Las ovejas

Este hermoso libro álbum, con un poema de Micaela Chirif ilustrado por Amanda Mijangos, fue publicado por Limonero a fines de 2020 (las autoras son peruana y mexicana, respectivamente, pero la edición es argentina).


Al igual que el libro que comenté previamente (“Olimpia cuenta Juanes”), aquí se parte de la misma pregunta disparadora: ¿qué cuentan las ovejas, cuando se quieren dormir?


Ese lugar común de “contar ovejas” (aunque nadie, o casi nadie, de verdad cuenta ovejas para dormir, es casi una leyenda urbana) se subvierte y, en este caso, se le da una respuesta poética. No hay historia, en el sentido en que no hay narración (en el texto ni en las imágenes), sino un collar de imágenes, de respuestas voladoras a esa pregunta no dicha que abre, sin estar escrita, el libro.


Las ovejas cuentan flores para dormir:

un girasol, dos rosas, tres geranios, cuatro jazmines y así.


Las afirmaciones, que se suceden con una seguridad tranquila y sedosa, a menudo niegan lo evidente (que es una forma de extrañarlo, de poner lo real en evidencia y asombro):


Las ovejas no duermen en el autobús al volver del trabajo

ni en el cine

ni en la playa

ni en la cama


Las ovejas duermen sobre la hierba


Esas frases/versos del poema van construyendo una espiral de palabras envolventes que, mucho mejor que la pura numeración ovina, arrulla al lector, y al hacerlo cumple con el “objetivo” de preparar a quien escucha para dormir y entrar en el sueño.


Las ovejas dormidas parecen mariposas

que dan vueltas alrededor del sol

[...]


Pero el texto no está solo, y aquí las imágenes no se limitan a “acompañar” ni a replicar lo que los versos mencionan, sino que redoblan la apuesta y multiplican los sentidos poéticos que el texto inaugura: cuando el texto habla de flores, la ilustración nos muestra un cielo con nubes (y una luna oscura que abre el cielo como un tajo por delante de una nube, en lugar de hacerlo tras ella); cuando el verso nos cuenta que las ovejas duermen en la hierba, no vemos ovejas ni hierba, sino frutas, estrellas y una niña que asoma, cabeza abajo, para espiar mientras leemos (y por momentos, las niñas y los niños se asemejan a esas ovejas que escapan del lobo de sus pesadillas en el último momento).


Como todo buen libro de LIJ, este es un gran libro no solo para niñes, sino también para adultos, pues nos da vía libre para volar a lomos de nuestros propios lobos feroces, para reflexionar sobre la poesía (y cómo se puede construir con las palabras y también con imágenes), sobre las formas diversas que conviven en nuestro mundo y las mutaciones de lo que es, sobre la materia inasible de la que están hechos los sueños pero también la trama abierta y flexible que forma nuestra realidad (quizá) despierta.


Un libro precioso de Chirif y Mijangos, que se disfruta sin pausa y se puede leer y releer escuchando e imaginando cada vez algo distinto. Recomendado.



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