Cualquier cosa
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Este libro con texto de Ángeles Durini e ilustraciones de Leo Batic fue publicado recién (agosto de 2026) por Boris Ediciones, con la dirección editorial de Gabriela Lima Chaparro y diseño de Maximiliano Gunars Grinfelds. Es una edición bilingüe, pues se adjunta link al texto leído en LSA, lengua de señas argentina.

Este es un libro álbum bello e inusual, de formato grande (20 x 28 cm, con tapa dura), construido con elementos en apariencia sencillos pero que al reunirse dan un resultado deslumbrante.
El texto en contratapa nos anuncia un poemario, pero el texto bien podría considerarse también un solo largo poema, compuesto por más de veinte partes (o más de veinte poemas, si prefieren) que comienzan todas con el mismo verso: “Una casa es”. Es decir, tenemos un ramillete de metáforas diversas para un solo término, “una casa”. Las metáforas que imaginó Ángeles nos resultan sorprendentes, inesperadas (“Una casa es / la huella de un pie / sobre la arena / mi pie”); a veces conectan la casa con un elemento preciso (una ola, una radio), otras veces con una acción (rodar barranca abajo, hacer teatro con las hermanas); a veces incluso la metáfora encierra otra metáfora nueva y otra más, como un caracol o un laberinto (“Una casa es / el agua de un libro / por donde nado”).
[Digresión: no me encanta la decisión de haber usado letra cursiva para el texto: como que ya no estoy acostumbrado a la cursiva, y la siento como una variable que busca que el texto se vea como algo más romántico o sofisticado, algo que aquí no hace falta, en mi opinión. Igual está bien, eh, solo es una opinión ultrasubjetiva mía, como todo lo que escribo en este blogcillo de hecho.]
Aunque cada hoja podría considerarse un poema individual y único, al ir leyendo en orden nos vamos dando cuenta de lo que Ángeles hace en este libro: no acumula metáforas sobre una casa cualquiera, sino que describe, casi sin hablar en forma directa de ella, una casa en particular, una casa única: la casa de su infancia. Así como en Game of Thrones había un personaje que decía “Un hombre...” para hablar de él mismo, aquí se nos describe “Una casa” para hablar de esa casa, de la casa nuestra, la casa donde crecimos, donde conocimos y amamos a las personas de nuestra familia y a unos pocos que llegaron a ser como familia nuestra, donde descubrimos el mundo de la naturaleza y el mundo humano en su cotidiano y leve esplendor; esa casa que aún reside en nuestra memoria y, por eso mismo, en la que vivimos desde y para siempre. Y aunque la casa de Ángeles no sea exactamente igual a la de cada uno de los lectores (no todos tuvimos una casa con la playa y el mar cerca, por ejemplo), todos podemos entender la idea que va construyendo, sutil y sabiamente, el desgranarse de este largo poema (o de estos muchos poemitas) que, con la excusa de describir mediante metáforas una casa, a la vez nos está contando una vida añorada, un tiempo preciso y un mundo entero.

Es difícil describir las ilustraciones de Leo Batic en este libro: son, en principio, impactantes. Están hechas completamente con lápices de colores, o quizá tengan también algún otro elemento que no llego a identificar (¿fibras, acuarelas, crayones?); lo cierto es que tienen tanto color, figuras con trazos tan fluidos, con un dominio de la técnica tan notable, que cada doble página nos sorprende y nos maravilla también, además de darnos un ejemplo (uno solo entre muchos posibles) de lo que esas pocas palabras que comienzan “Una casa es” pueden generar en nuestra imaginación. Leo utiliza perspectivas, metáforas visuales, texturas, colores y más colores, hasta que cada imagen parece una postal, una escena como para ser enmarcada y colgada en un cuadro, y quedarse largo rato mirándola en sus detalles, en cómo se fueron amalgamando esos infinitos trazos de lápices para obtener esas texturas, esos colores imposibles y sin nombre de una casa que es... como cualquier cosa.
Porque en efecto, recién al terminar el libro podemos entender el título, ese Cualquier cosa: no es despectivo, no es un signo de indiferencia ni de mediocridad, sino la tierna constatación de que una casa (esa casa, esa casa de Ángeles y de Leo que ya es también un poco la casa nuestra) es como tantas cosas distintas pero conectadas que cualquier cosa ya nos puede llevar (unas pocas palabras o una imagen de postal mediante) hasta ella.
No se pierdan este libro de Boris Ediciones. Recomendado.




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